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Campaña de Navidad: no sé qué publicar y voy tarde

2026-11-01

Es martes, 8:40. Estás en la cola de la panadería, con el móvil en la mano y el número 14 en el ticket. Delante de ti hay una señora que pide pan para seis. Tienes tiempo.

Abres Instagram. Una tienda de tu barrio ya ha subido su calendario de adviento. Otra anuncia un mercadillo de Navidad. Una compañera de oficio enseña su "cuenta atrás" con luces, mantas y una taza humeante.

Y tú piensas: es 1 de noviembre y yo no he publicado nada desde hace tres semanas.

La cabeza en blanco, la lista en cien sitios

Llamémosla Inés. Es una persona inventada, pero quizá la conozcas. Ilustra tarjetas y pequeños calendarios, y también acepta encargos de clientes que le piden un logo o una felicitación para su empresa. Trabaja sola, desde la mesa del comedor.

Inés sabe que la Navidad es su época. Lo sabe desde hace meses. Por eso le duele más.

Tiene ideas, claro. Una nota en el móvil que dice "hacer algo con el adviento". Una captura de pantalla de una cuenta que le gustó. Un papel en el cajón con "sorteo?". Un correo que se envió a sí misma en septiembre y que ya no encuentra.

Lo que no tiene es un sitio donde todo eso viva junto. Cada vez que piensa en "la campaña de Navidad", ve una montaña sin camino. Y las montañas sin camino se miran, no se suben.

Lo que cuesta no publicar

Nadie le ha dicho que lo está haciendo mal. Nadie lo dice. Pero hay un coste silencioso.

Está el rato de cada mañana en que abre la aplicación "solo un momento" y la cierra peor de lo que entró. Está la culpa de ver a otras personas constantes y pensar que ella es la que no se organiza. Está esa conversación con una clienta que le dijo "vi tus tarjetas el año pasado, ¿este año vas a sacar algo?", y ella contestó "sí, sí, estoy en ello", cuando en realidad no estaba en nada.

Y está lo menos visible: cuando por fin se pone, a última hora, lo hace con prisa. Publica lo primero que se le ocurre. Un "¡Ya es Navidad!" con una foto torcida. No porque no sepa hacerlo mejor, sino porque no ha tenido espacio para pensarlo.

¿Y los encargos? Los clientes que quieren una felicitación corporativa suelen decidir en noviembre. Si no te ven, preguntan a otra persona.

El pan, el número 14 y una pregunta distinta

En la panadería, el número 9 se queda sin barras de masa madre. La señora de delante duda entre dos tipos de roscón. Inés sonríe sin querer.

Y de pronto se le ocurre una pregunta que no es "¿qué publico hoy?".

Es otra: ¿y si no tuviera que decidirlo cada mañana?

Porque eso es lo que la agota. No es crear. Le gusta crear. Es decidir, desde cero, cada día, con prisa, qué toca, para qué red, con qué texto, con qué etiquetas, y si encaja con lo que dijo la semana pasada.

Imagina, solo imagina, un rato sentada un domingo por la tarde con un café. Mirando el mes entero en una pantalla. Viendo que el 15 hay un día de tarjetas, que el 22 va el adelanto del adviento, que el 29 toca contar cómo se hace una de las ilustraciones. Con los textos casi listos. Con las etiquetas guardadas en un sitio y no en la memoria.

No hace falta más. Un mapa pequeño, para que la montaña tenga camino.

Un lunes distinto

Hay un lunes que se parece mucho al de Inés, pero con algo cambiado.

Abres el portátil a las 9:00. El café aún está caliente. Echas un vistazo a la semana y ves tres publicaciones ya preparadas, una a medias y otra que quieres cambiar porque has tenido una idea mejor. Lo cambias en dos minutos. Sin pánico.

Puedes ver qué has dicho este mes y qué no. Si has hablado demasiado de ti, o demasiado poco de lo que haces por tus clientes. Si le has dado a la Navidad su sitio y también has dejado espacio para lo de siempre.

A las 9:20 cierras la pestaña. Te pones con un encargo. Durante el día, las redes no te persiguen: están donde las dejaste.

Por la tarde, cuando una clienta te escribe "¿vas a sacar algo para estas fiestas?", respondes con calma: "Sí, la semana que viene lo enseño". Y es verdad.

No es una vida perfecta. Alguna semana se te irá de las manos, y no pasa nada. Pero ya no empiezas desde cero cada vez.

Lo que Inés hace al llegar a casa

El número 14 por fin se enciende. Inés compra su barra, un par de palmeras de chocolate (es noviembre, se lo permite) y vuelve a casa.

No se pone a publicar. Hace algo más pequeño: abre una hoja en blanco y escribe las fechas que ya sabe. El mercadillo, el último día de pedidos, el día en que quiere enseñar las tarjetas. Poco a poco, la montaña tiene tres o cuatro puntos de apoyo.

El resto lo irá rellenando. Con tiempo, que es casi lo único que le faltaba.

Si te has reconocido en la cola

Si tú también estás mirando noviembre con el estómago encogido, quizá no necesites más ideas. Quizá solo necesites un lugar donde las ideas se queden quietas y se ordenen.

Eso es lo que hicimos en Blixwerk con Show Up Without the Sunday Panic – Content Calendar & Social Planner: un calendario de contenidos en Excel, con vista mensual y semanal, estados para cada publicación, gráficos del reparto por red y por tema, una biblioteca de etiquetas y textos, y datos de ejemplo para que veas cómo se rellena. La plantilla está en inglés (el contenido lo escribes tú en español sin problema).

Si te apetece echarle un vistazo, está aquí: Show Up Without the Sunday Panic – Content Calendar & Social Planner. Tiene una garantía de devolución de 30 días: si no te ayuda, te devolvemos el dinero, sin preguntas.

Y si hoy solo te apetece comprar el pan y escribir tres fechas en una hoja, también está bien. Es un comienzo.

Una historia ilustrativa, escrita con ayuda de IA.

¿Te suena? Show Up Without the Sunday Panic – Content Calendar & Social Planner (Excel) – Excel content calendar: monthly & weekly views, status pipeline, platform/pillar mix charts, hashtag & caption library, sample data.

Ver la plantilla (en inglés)