Blixwerk

Mi copia de seguridad dejó de funcionar y no me di cuenta

2026-10-27

Son las once y diez de la mañana de un martes. Estás en el coworking, con el café a medias, y el cliente te habla por videollamada.

—Oye, Marta, ¿puedes pasarme los archivos del logo de la versión de julio? La que tenía el trazo más fino. Es que imprenta quiere esa.

Sonríes. Dices «claro, ahora mismo te lo busco». Lo dices con la voz tranquila de quien tiene todo en su sitio.

Pero esta mañana tu carpeta de proyectos no tiene esa versión. Debió de pisarse con una posterior, y eso no es grave. Para eso tienes la copia de seguridad automática, la que configuraste con tanto cuidado un domingo de primavera.

El disco que sí estaba, pero no del todo

Conectas el disco externo mientras el cliente espera y hace como que mira otra cosa. Abres la carpeta de copias.

La última es de hace seis semanas.

Te quedas mirando la fecha. Piensas que quizá es un error de visualización. Actualizas la ventana. Sigue ahí, igual de quieta.

—¿Marta? ¿Me oyes? —dice el cliente.

—Sí, sí, un segundo. Se me está cargando.

Mientes un poco, y te da vergüenza. No por la mentira, que es pequeña. Es por la imagen que tenías de ti misma: la persona que lo tiene controlado, la que no es de las que se olvidan de cosas.

Resulta que sí eras de las que se olvidan. Solo que esta vez no te enteraste.

Nadie te avisó, y ese es el problema

Por la noche, en casa, intentas reconstruir qué pasó. Tal vez fue una actualización del sistema. O el disco se desconectó un día y la tarea ya no encontró dónde escribir. O cambiaste de carpeta y el programa siguió buscando la antigua. No lo sabes con certeza, y esa es la parte que más pesa.

Lo que sí sabes es que durante seis semanas trabajaste con una tranquilidad falsa. Cada tarde cerrabas el portátil pensando «ya está guardado». Cada vez que tomabas un café y una revisión se pasaba de largo, tenías la sensación de que algo, en algún lugar, estaba haciendo su trabajo por ti.

No hacía nada. Y no gritó. Eso es lo que más cuesta aceptar: no hubo ningún aviso, ningún mensaje rojo, ninguna señal. Solo silencio, que de lejos se parece mucho a «todo va bien».

Al día siguiente rehaces el logo desde un PDF antiguo que encontraste en un correo. Tardas tres horas. No las facturas, claro. ¿Cómo le explicas a un cliente que cobras por haber perdido tu propio archivo?

La pregunta que no te dejaba dormir

Esa semana descubres otra cosa, más incómoda. Entre las copias que faltan hay documentos de dos clientes, un presupuesto que enviaste y una hoja con tus horas de septiembre. Nada irrecuperable, esta vez. Pero la pregunta se queda dando vueltas:

¿Y si hubiera sido el disco duro del portátil, y no un logo?

No quieres vivir con miedo, y tampoco necesitas un drama. Solo quieres lo que tienen los negocios con alguien que se ocupa de esas cosas: la certeza de que, si algo falla, alguien se entera ese mismo día. Y ese alguien tampoco eres tú, repasando carpetas a mano cada lunes, porque eso no se sostiene cuando trabajas sola y tienes clientes, facturas y mil cosas más.

Otra manera de empezar la semana

Imagina un lunes distinto.

Abres el portátil a las nueve, con el café al lado. Antes de mirar el correo, ves una línea pequeña en un registro: copia terminada, domingo, 02:14, sin errores. La lees en cinco segundos. Es casi aburrida, y justo por eso te gusta.

Si algún domingo el disco no estuviera conectado, esa línea te lo diría. No hace falta que lo descubras seis semanas después, delante de un cliente, con la cámara encendida.

También sabes que las copias antiguas siguen ahí, ordenadas, y que no se come el disco entero porque alguien decidió cuánto tiempo guardar cada una. Y que cuando un cliente te pida la versión de julio, la respuesta será «dame un minuto» y de verdad será un minuto.

No es magia. Es una rutina pequeña que hace ruido cuando falla y se calla cuando todo va bien. Eso es todo lo que pides.

Lo que cambia por dentro

Lo curioso es que lo que se afloja no es solo la preocupación por los archivos. Es esa sensación de fondo, la de que algo se te está escapando y todavía no sabes qué. Cuando una cosa deja de ser una duda, hay más espacio para pensar en el trabajo bueno: en el diseño, en la llamada de mañana, en subir tus tarifas.

Seguramente seguirás siendo de las que se olvidan de cosas, como todo el mundo. La diferencia es que tu sistema no se olvide contigo.

Si te has reconocido en Marta

Marta es un personaje inventado, pero la escena puede que no te resulte lejana: una fecha vieja en una carpeta, un cliente esperando y ese vuelco en el estómago.

Si te apetece cerrar ese hueco, en Blixwerk hay unos scripts de copia de seguridad y rotación de logs para Windows (PowerShell) y Linux (Bash). Hacen copias incrementales, guardan cada versión el tiempo que decidas, tienen modo de prueba para ver qué harían antes de tocar nada y dejan un registro de cada ejecución. El producto está en inglés. Y si no te ayuda, tienes 30 días para pedir el reembolso completo, sin preguntas.

👉 Backup & Log Rotation Scripts

Una historia ilustrativa, escrita con ayuda de IA.

¿Te suena? Backup & Log Rotation Scripts (PowerShell + Bash) – Incremental snapshot backups, retention, log rotation and scheduling for Windows and Linux. Dry-run mode and a logfile for every run.

Ver la plantilla (en inglés)