Blixwerk

Mi disco duro hace ruidos y no tengo copia de seguridad

2026-10-19

El clic que no estaba ahí ayer

Miércoles, 11:15 de la mañana. Marta, ilustradora y autónoma en Valencia, está compartiendo pantalla en una videollamada con un cliente nuevo. Le enseña los bocetos de la campaña de otoño. Todo va bien. El cliente asiente.

Y entonces lo oye.

Un clic. Seco. Luego otro. Después un zumbido bajito, como de una nevera vieja, que sale del disco externo conectado a su portátil.

Sigue hablando. Sonríe. Dice «ahora te enseño la segunda versión». Pero por dentro ya no está en la llamada. Está pensando una sola frase, muy rápida: ahí dentro está todo.

Todo, de verdad

No es una exageración. En ese disco están tres años de proyectos. Los archivos originales, las versiones que el cliente aprobó, las que rechazó y las que luego volvió a pedir. Están las facturas en PDF de varios ejercicios, por si algún día Hacienda o la gestoría preguntan por algo. Y están las fotos de la boda de su hermana, que nunca pasó a ningún otro sitio porque «ya lo haré».

Copia de seguridad, lo que se dice copia, no hay. Hubo una intención. Hubo una vez en que arrastró una carpeta a un pendrive, hace no sabe cuánto. Ese pendrive anda por un cajón, y ni recuerda qué tiene dentro.

La llamada termina. El cliente dice que le encanta el segundo boceto. Marta da las gracias, cierra la pestaña y se queda mirando el disco con las dos manos quietas sobre la mesa, como si pudiera calmarlo solo con mirarlo.

Lo que cuesta no tener copia (aunque todavía no haya pasado nada)

Lo curioso es que el disco aún funciona. Abre carpetas. Responde. Pero algo ya ha cambiado: ahora cada vez que lo toca, aguanta la respiración.

Ese es el coste silencioso. No es solo el riesgo de perderlo todo. Es el miedo que se instala de fondo.

Es no querer mover el portátil. Es dudar antes de guardar un archivo grande. Es abrir un proyecto y pensar «que no se cuelgue ahora». Es acostarse con una pregunta pequeña que no se le cuenta a nadie, porque suena a descuido: ¿y si mañana no arranca?

Porque cuando trabajas por tu cuenta no hay un departamento de informática. No hay nadie a quien escribir diciendo «oye, esto hace ruidos». Eres tú, tu disco y lo que hayas dejado pendiente.

Marta lo sabe. Por eso lleva meses diciéndose que ya lo organizará. Algún domingo. Cuando acabe esta entrega. Cuando pase el trimestre. Y siempre hay otra entrega.

La vergüenza de no ser «de esas personas»

Hay una segunda capa, más incómoda. Marta se siente un poco tonta.

Tiene amigas que dicen cosas como «yo tengo todo en dos sitios» con total naturalidad, y ella asiente como si también. En realidad piensa que las personas que hacen copias son de otra especie: gente ordenada, de las que etiquetan cables. Ella es de las que dibujan bien y se acuerdan del resto cuando algo suena raro.

Pero no es una cuestión de carácter. Es que nadie le enseñó un sistema sencillo, y hacerlo a mano exige acordarse. Y acordarse, en una semana con tres clientes, facturas por enviar y un correo sin contestar, siempre pierde.

El momento en que cambia la pregunta

Esa tarde, después de comer, Marta hace algo distinto. En vez de intentar ser otra persona, se pregunta algo más modesto: ¿y si esto no dependiera de mi memoria?

No «¿cómo me vuelvo disciplinada?». Sino: ¿y si la copia se hiciera sola, a una hora fija, y quedara un registro de si salió bien o no? ¿Y si pudiera probarlo antes sin tocar nada de verdad? ¿Y si los registros viejos y las copias antiguas no se fueran acumulando hasta llenarlo todo?

Por primera vez en meses, el asunto deja de parecer una montaña. Parece una tarea con forma. Pequeña. Con principio y con fin.

Un miércoles cualquiera, dentro de un mes

Imagina otra versión de esa misma mañana.

Marta está en la misma videollamada, con el mismo cliente, enseñando los mismos bocetos. El disco hace un ruido raro. Quizá incluso se oye.

Pero ella no se tensa. Piensa, con la tranquilidad de quien ya lo ha dejado atado: vale, pues habrá que cambiarlo. Y sigue hablando del segundo boceto.

Porque anoche, mientras dormía, hubo una copia. Hay un archivo de registro que dice que salió bien. Si el disco muere, será un fastidio y un gasto. No una catástrofe.

Eso es lo que cambia. No es que el disco no vaya a fallar, porque los discos fallan. Lo que cambia es lo que significa que falle.

Y esa noche cierra el portátil a una hora razonable, con los hombros sueltos, sin ese zumbido mental de fondo.

Si te has reconocido en Marta

Si has leído esto con un nudo conocido en el estómago, quizá tengas tu propio disco haciendo ruiditos. O uno que todavía no suena, pero del que no te fías del todo.

Hemos preparado unos scripts de copia de seguridad y rotación de logs para Windows (PowerShell) y Linux (Bash): copias incrementales, retención, programación, un modo de prueba sin tocar nada y un archivo de registro de cada ejecución. El producto está en inglés. Tiene una garantía de devolución de 30 días, sin preguntas, por si no te ayuda.

Si quieres echarle un vistazo, sin prisa: Backup & Log Rotation Scripts.

Y si hoy tu disco hace un ruido raro, antes de nada: copia lo más importante a otro sitio, ahora, aunque sea a mano. Lo demás puede esperar a mañana.

Una historia ilustrativa, escrita con ayuda de IA.

¿Te suena? Backup & Log Rotation Scripts (PowerShell + Bash) – Incremental snapshot backups, retention, log rotation and scheduling for Windows and Linux. Dry-run mode and a logfile for every run.

Ver la plantilla (en inglés)