Blixwerk

Tres entrevistas esta semana y se me mezclan las empresas

2026-10-27

El tranvía de las 8:50

Es lunes y vas de pie en el tranvía, con el café en una mano y el móvil en la otra. Suena un número que no tienes guardado.

—Hola, soy Irene, de Selección en Lumaris. Te llamo por tu candidatura. ¿Tienes un minuto?

Te quedas en blanco. Lumaris. ¿Era la de logística? ¿La que pedía inglés fluido? ¿O la que tenía ese logo azul que te gustó tanto?

—Sí, claro, dime —dices, con la voz más segura que encuentras.

Mientras ella habla, tu cabeza busca por dentro como quien rebusca en un bolso. Has mandado cosas a muchos sitios en las últimas semanas. Esta semana tienes tres entrevistas. Y no sabes cuál de ellas es esta.

La mezcla que nadie ve

La llamada termina bien. Irene es amable y te propone el miércoles a las 11:00. Apuntas la hora en el dorso de un ticket y le sonríes a nadie, de pie, entre dos desconocidos.

Pero el nudo sigue ahí.

Porque la información está repartida por todas partes. Un correo de confirmación en una bandeja. Un mensaje de LinkedIn que ya se hundió. Una nota del móvil que dice «llamar jueves» sin decir a quién. Un PDF del anuncio que ya no existe, porque la empresa lo retiró.

Nadie habla de esto. Se habla de nervios, de la pregunta difícil, del salario. Pero casi nunca de ese miedo pequeño y constante: llamar a una empresa por el nombre de otra. Decir «me encantó vuestro proyecto de…» y que no sea el suyo. Notar el silencio al otro lado.

Y tiene un coste. No es dinero, es otra cosa. Preparas a medias porque no sabes por dónde empezar. Llegas con la sensación de ir improvisando. Y por la noche das vueltas, no por la entrevista, sino por si te confundes de empresa.

El café frío y la hoja de cálculo imaginaria

En la oficina de coworking donde trabajas a ratos, abres el portátil y te quedas mirando la pantalla. Tienes diez pestañas abiertas. Tres son de las empresas de esta semana. Otras cinco no sabes ya de qué eran.

Piensas en lo que harías si tuvieras la cabeza despejada: una sola lista. Quién, dónde, cuándo, con quién hablaste, qué te contaron, cuándo escribir para dar las gracias. Algo que no dependiera de tu memoria un lunes a las 8:50.

Y entonces te das cuenta de algo sencillo, casi tonto. El problema nunca fue tu cabeza. Tu cabeza está bien. Lo que pasa es que le estás pidiendo que sea también agenda, archivo y recordatorio, a la vez que intentas parecer tranquila ante un desconocido.

No tiene por qué ser así.

El mismo lunes, otra versión

Imagina el mismo tranvía. Suena el mismo número desconocido.

—Hola, soy Irene, de Lumaris.

Y tú ya sabes quién es Lumaris. No porque te hayas aprendido todo de memoria, sino porque la noche anterior, en dos minutos, miraste una sola vista y viste las tres citas de la semana, cada una con su nombre, su fecha y la persona que te iba a llamar.

—Hola, Irene. Sí, el puesto de coordinación. Gracias por llamar.

Simple. Dicho con calma. Sin el vértigo.

El miércoles llegas a la entrevista sabiendo qué historia tuya encaja con cada empresa. Tienes a mano ese proyecto en el que todo se torció y lo arreglaste, contado con principio, nudo y final, sin divagar. La pregunta de «háblame de un conflicto» ya no te pilla desnuda.

Y después, cuando sales, no te pasas la tarde repasando. Anotas lo que te dijeron, lo que te quedó pendiente y cuándo escribir. Y cierras el portátil.

El resto del día es tuyo. Compras pan, llamas a tu madre, ves un capítulo. La búsqueda de trabajo sigue ahí, pero ya no ocupa toda la casa.

Lo que cambia sin hacer ruido

No es magia. Es que dejas de gastar energía en recordar y la usas en lo que de verdad importa: sonar como quien eres. Las entrevistas ya son bastante exigentes sin tener que hacer de secretaria de ti misma.

Y hay algo más, más difícil de explicar. Cuando ves tu búsqueda ordenada en un solo sitio, deja de parecer un caos que te supera y empieza a parecer un proceso. Con sus tiempos, sus silencios, sus «ya os diremos». Un proceso que lleva su curso, aunque hoy no haya llamado nadie.

Si esta semana tienes varias citas y se te mezclan los nombres, no es que seas desorganizada. Es que nadie te enseñó a llevar esto, y casi nadie lo cuenta.

Si te has reconocido

Hemos hecho una pequeña ayuda para esos días: el Job Search Tracker & Interview Prep Workbook, un libro de Excel con cada candidatura en un sitio, recordatorios para hacer seguimiento y un banco de preguntas con espacio para tus historias con método STAR. Está en inglés, por si eso te importa.

Si quieres echarle un vistazo, sin prisa, está aquí: Job Search Tracker & Interview Prep Workbook.

Y si hoy solo necesitabas saber que no eres la única a quien se le mezclan las empresas, también está bien. Respira. El miércoles a las 11:00 llegará, y tú sabrás con quién hablas.

Una historia ilustrativa, escrita con ayuda de IA.

¿Te suena? Job Search Tracker & Interview Prep Workbook (Excel) – Track every application, get follow-up reminders, and prep interviews with a question bank and STAR stories. Excel workbook.

Ver la plantilla (en inglés)